Tengo muchos mocos. Me resfríe del calor. No encuentro consuelo dentro de los efímeros paquetitos de pañuelos descartables, inclusi tratando de alargar su agonía dividiendolos en dos, en tres.
Mocos implacables que se apoderan de mi y me dictan estas palabras.
Estoy harto de la tos, el catarro, ese sentir cómo todas las ramificaciones de mi sistema respratorio son acosadas por esta maldita masa viscosa verdosa virulenta.
En este momento de reflexión solo mi memnte se puede inclinar a mi salud. Que no es ni fuerte, ni tampoco tan debil... mediocre. Como yo.
Mi salud me representa. Mis mocos son mis carencias y mis defectos infectando todos los rincones buenos y puros de mi. Cada vez tengo mas mocos mientras mas pasa el tiempo, por qué no me curo?
Cada vez soy mas mocos. Cada vez soy peor ser. Y todas esas partes exiliadas aún dentro de mi pecho me miran a los ojos en silencio, con decepción, como diciendo '¿Qué estás haciendo para salvarnos para salvarme para salvarte?. Me tomo un Pulmosán. Fumo menos. Empleo toneladas de papel para sonarme.
Mi Espirítu tiene mal de sobra. No puedo combatirlo con las armas terrenales. Estoy seguro que la respuesta esta fuera de mi, pero que busca entrar en mi. Estoy seguro que no es algo terrenal. Estoy seguro que es algo que es muy superior a mi. Estoy seguro que es algo que jamás voy a poder alcanzar.
Y yo me voy a morir, triste, solo, asesinado. Por mocos.