jueves, 27 de octubre de 2011

El otro dia, bah, [ante]ayer

Vi una cuidad flotando en el cielo.Al principio pensé que era una montaña pero luego, viendo con más cuidado distinguía mas y mas detalles: en la cúspide se encontraba el castillo (eso era lo mas notorio). Mientras recorría la montaña con la vista veía mas entradas como túneles que segían hasta abajo de todo. No eran solo entradas de cuevas: Eran casas, templos, miles de esculturas y fuentes.
 Era hermoso ver que todo eso era la misma montaña tallada: Las esculturas y los templos y las casas e incluso algunos árboles y bestias que había notado antes eran transformaciones de la roca origninal. Las miles de fuenes eran alimentadas por el agua que existía en la cima. El agua también corría libre por algunas calles (imagino que eran para el abastecimiento) lo que le daba a las distintas estructuras la sencación de estar separadas por interminables cascadas en minuatura.
Me preguntaba en ese instante cómo sería por dentro, imaginaba las millones de escaleras, túneles, accesos a los distintos niveles de la cuidad y, mas que nada la cantidad de trabajo que se necesita para convertir una montaña en un reino flotante. Las generaciones que habrían dejado la vida
Me hubiese gustado tanto poderla ver un poco mas y mejor. Senti por un momento el deseo de elvarme y formar parte de esa tierra maravillosa, pero no. Resulta que la cuidad se movía cada vez más rápido tanto su gente como el reino mismo, que ahora iba por el cielo a una velocidad increible dejando visible sólo la parte inferor que era donde se encontraba el ejército; parecía como que el reino estaba construido de manera tal de proteger mayoritariamente la base y adornar y embellecer todo lo otro.
Luego me percaté de que la cuidad  sobrevolaba no sólo la tierra sino que también una región del cielo, la que estaba habitada por los Dragones que, dicho sea de paso, habrían estado violando alguna suerte de acuerdo porque en ese momento estaban dirigiendose al reino y era la razón por la cual las tropas se estaban movilizando.
Un gran dragón (que me resultaba de color dorado pero ¿cómo saberlo?) se acercaba peligrosamente a la cuidad con no menos fuego en los ojos que en la boca. De más lejos se distinguían un sinnúmero de dragones, empequeñecidos por la distancia (pero que seguro eran tan largos, enormes, terribles, furiosos, etc. que el primero, que a esta altura había metido su gran cabeza en la cuidad iluminando gran cantidad de puertas y ventanas...)
Me pregunté qué suerte le esperaría a esas gentes, quize inclinarme mas a la esquina para seguir viendo pero cuando llegué el viento se había llevado las nubes detras de los edificios y se me hacía imposible seguir viéndolas.
Quiza un dia hasta me lo invente y todo...

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